María Perdomo

Un canasto lleno de vainas de fríjol y de arveja cuelga del gran árbol de zapote en la finca de María Perdomo. En un balde recoge ella los lixiviados que escurren de él para utilizarlos como abono en sus cultivos. Mientras caminamos por parcelas de naranjos, limones, mandarinas, papayos y mangos vemos a las gallinas picotear entre los árboles, en un suelo cuidadosamente trabajado, sin arar donde incorpora Doña María en el momento oportuno capas de hojarasca trillada según un método que ella domina y enseña a todo el que esté dispuesto a aprender.

Así es la finca de María Perdomo. Más que una agricultora, una líder y promotora de la agricultura orgánica en las veredas del río Desbaratado.

En la chiva del martes, recibe ella las moras, tomates de árbol y demás cosechas de las tierras altas que le envían sus hijos, vecinos y familiares para venderlas en Cali.

Ni corta ni perezosa, María ha transformado un viejo tramo de carretera en desuso en una venta de Sancocho donde trabajan diligentemente varias mujeres. Ahí nos recibe con banano, papaya, piña, y mandarina antes de guiarnos hasta su finca y nos cuenta de sus esfuerzos por atraer nuevamente la juventud al campo, en el que ha criado ella a sus hijos como agricultores herederos de su tradición agroecológica.

Experimentadora incansable, nos cuenta María de la abundancia de estas tierras y de cómo se puede controlar mediante el riego la maduración de las mandarinas. Las crecidas del río a las que debe su nombre al principio le representaban algunas pérdidas. María aprendió a verlas como una bendición por el limo fértil que traen a sus campos.

Como muestra de la calidad de sus cultivos Doña María hace alarde de su excelente estado físico. Sus palabras llenas de inspiración nos dejan en el corazón el testimonio de una lucha gozosa y del amor por la tierra al que María dedica sus días.

En los canastos de Verde Tierra no dejarás de encontrar los frutos de sus parcelas y del trabajo de sus manos así como los de otros agricultores ecológicos del río Desbaratado.